En 2026, el cuello de botella ya no es la adquisición de información, sino su validación y síntesis. Los mejores flujos de trabajo de investigación no consisten en encontrar una única herramienta, sino en orquestar una sinfonía de agentes autónomos que pueden navegar, sintetizar, criticar y formatear datos con una mínima intervención humana.
Ya no buscamos información; estamos curando inteligencia. Los investigadores que prosperen en 2026 no serán los que puedan escribir las mejores instrucciones, sino los que puedan diseñar los mejores flujos de trabajo de investigación agéntica para que hagan el trabajo pesado por ellos.